LOS HUMANISTAS CONDENAMOS EL ATAQUE DE ESTADOS UNIDOS E ISRAEL CONTRA IRÁN

01/03/2026 – Desde el Partido Humanista de España expresamos nuestra más enérgica condena al ataque militar lanzado por los gobiernos de Israel y de Estados Unidos contra Irán. Consideramos esta acción un acto de violencia injustificada que exacerba un conflicto de proporciones impredecibles y pone en riesgo la vida de millones de personas, agravando la ya delicada situación en la región y en el conjunto del planeta.

 

Estados Unidos continúa así con su larga secuencia de intervenciones militares y violación del derecho internacional con ocupaciones, bombardeos y extorsiones al resto de los países. En los últimos sesenta años, en su empeño por imponer sus intereses económicos y políticos a toda costa, se ha convertido en la mayor amenaza para la seguridad de los pueblos. A esta deriva se suma el progresivo vaciamiento y desprecio hacia los organismos multilaterales: resulta profundamente inmoral actuar al margen de Naciones Unidas, por más que su papel haya sido deliberadamente depauperado por las políticas de las grandes potencias. La ONU debería ser un espacio respetado y central, donde los conflictos entre países se discutan y se encaucen por vías políticas y diplomáticas, no un obstáculo que se esquiva cuando estorba a los intereses de unos pocos.

 

Tampoco sorprende que el gobierno genocida de Israel, después de asesinar a miles de civiles en Palestina, se alíe de nuevo con el matón de Washington, para continuar extendiendo el horror y el sufrimiento en la región. Estas dinámicas de dominación y violencia no pueden ser excusadas bajo ninguna justificación estratégica o de seguridad. Hay que señalar también la irresponsable decisión de Francia, Alemania y el Reino Unido de alinearse públicamente con Estados Unidos, lo que eleva peligrosamente la tensión internacional y contribuye a una escalada cuyo desenlace es imposible de prever. Esta respuesta no aporta soluciones, sino que acerca aún más al mundo a un escenario de confrontación generalizada.

 

Los Humanistas debemos insistir una vez más en que condenar esta nueva guerra y defender la no violencia es la única opción valiente, y que hacerlo no nos sitúa del lado del régimen iraní. Los gobiernos de Irán han demostrado durante décadas un desprecio sistemático por los derechos humanos, asesinando a su propia población y castigando especialmente a las mujeres, a quienes se niega las libertades básicas en el país. No obstante, repudiar ese atropello no puede ni debe traducirse en apoyar una escalada militar que sólo siembra destrucción y sufrimiento.

 

Alertamos sobre las consecuencias impredecibles de esta guerra: la escalada regional que ya se ha producido con la entrada en el conflicto de Siria y Líbano, la proliferación de crisis humanitarias, el aumento del sufrimiento de la población civil y la posibilidad de desencadenar crisis más amplias que afecten a todo el planeta. Reafirmamos nuestro compromiso con una política de no violencia activa y desarme progresivo como única vía legítima y eficaz para resolver conflictos. Resulta obsceno comprobar cómo las grandes empresas de armamento han visto aumentar su valor en bolsa en los días posteriores al inicio de los ataques. La guerra vuelve a mostrar su verdadero rostro: un negocio macabro en el que unos pocos obtienen beneficios millonarios mientras siempre pierden los mismos, los pueblos y las personas más vulnerables.

 

Y, mientras la Unión Europea ha vuelto a manifestarse con una ridícula y calculada tibieza, nosotros insistimos sobre lo que ya dijimos al inicio de este año, cuando Estados Unidos secuestró al presidente venezolano: nadie ni nada está a salvo de la voracidad irracional de este sistema. No será a través de guerras, amenazas y armamentismo como se conseguirá que la especie continúe en su evolución.

 

Desde el Partido Humanista animamos a los pueblos y a todas las organizaciones que no sean cómplices de la mezquindad de sus gobiernos. Y pedimos que trabajen presionando a los que deciden para adoptar políticas que respeten la vida, la dignidad y los derechos humanos de todas las personas. 

 

Equipo Coordinador PHE

LOS HUMANISTAS CONDENAMOS EL ATAQUE DE ESTADOS UNIDOS CONTRA VENEZUELA Y LA DETENCIÓN ILEGAL DE SU PRESIDENTE

3/01/2026 – Hoy hemos sido testigos de cómo, una vez más, Estados Unidos ha vuelto a saltarse la legalidad internacional para bombardear Caracas y secuestrar al presidente venezolano. Las acusaciones de narcotráfico y tenencia de armas contra Nicolás Maduro y su esposa, no son más que la excusa que Donald Trump ha utilizado para continuar interpretando su papel de sheriff que él mismo se ha otorgado.

No es nueva, no obstante, esta forma de proceder por parte del país más beligerante y hostil del planeta. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha intervenido militarmente en más de noventa países. Amparados por su potencia armamentística, absolutamente todos los presidentes estadounidenses han ordenado invadir, bombardear, ocupar o atacar de una u otra forma decenas de estados. Son la mayor amenaza que existe para la paz mundial y, sin embargo, continúan pavoneándose argumentando que matan y destruyen en nombre de una supuesta democracia.

Las intervenciones armadas estadounidenses cuentan casi siempre con dos elementos comunes:  están guiadas por un interés económico (Venezuela es un importante productor de petróleo) y dejan tras de sí países destrozados, con regímenes débiles y gobernantes títeres (Ana Corina Machado, la flamante y ridícula Nobel de la Paz, ya se ha propuesto para dirigir el futuro venezolano, aunque de momento el mismo Trump la ha descalificado).

Desde el Partido Humanista denunciamos esta política de matonaje por parte de Estados Unidos. Por supuesto, somos conscientes de que las prácticas de Nicolás Maduro están muy lejos de ser democráticas. Su régimen ha violado los derechos humanos en numerosas ocasiones y los propios venezolanos han sufrido los abusos del gobierno. Hay dudas razonables acerca de la validez de los últimos resultados electorales y miles de ciudadanos han visto obligados a abandonar su país por motivos políticos o económicos.

Sin embargo, la intervención estadounidense no resolverá los problemas del pueblo venezolano. Los intereses de Trump no están en la gente. Nunca lo han estado. Su forma de actuar en Gaza, defendiendo el genocidio perpetrado por Israel, así lo demuestra. Trump amenaza como el matón del colegio: su único argumento es la fuerza y sus únicas razones el beneficio de las élites económicas.  

Por su parte, una vez más, la diplomacia europea ha vuelto a rendir pleitesía al presidente de Estados Unidos a través de la vicepresidenta de la Comisión, Kaja Kallas, con una tibia declaración institucional en la que se limitaba a señalar la ilegitimidad de Maduro, sin denunciar el atropello que supone bombardear un país y detener ilegalmente a su presidente. La UE ha dejado de ser, por culpa de sus gobernantes, el contrapeso necesario en un mundo cada vez más deshumanizado. Y, mientras, Donald Trump afirma que Estados Unidos tomará el control de Venezuela durante el tiempo necesario.  

Los humanistas advertimos que nadie ni nada está a salvo de la voracidad irracional de este sistema. No será a través de guerras, amenazas y armamentismo como se conseguirá que la especie continúe en su evolución. Más preocupante aun que las políticas asesinas de Trump, son las voces que las jalean aquí y allí. Resulta vergonzante asistir al desfile de palmeros (políticos, empresarios u opinadores varios) que en nombre de una inexistente libertad animan a continuar defendiendo un sistema que está dando sus últimos coletazos y que lo hace dejando un terrible rastro de dolor y sufrimiento en las poblaciones.

Desde el Partido Humanista pedimos a los pueblos que se levanten y miren más allá de los mezquinos intereses de quienes les gobiernan. Como dijo Silo en mayo del 2004: “Estamos al fin de un período histórico oscuro y ya nada será igual que antes. Poco a poco comenzará a clarear el alba de un nuevo día; las culturas empezarán a entenderse; los pueblos experimentarán un ansia creciente de progreso para todos, entendiendo que el progreso de unos pocos termina en progreso de nadie. Sí, habrá paz y, por necesidad, se comprenderá que se comienza a perfilar una nación humana universal. Entre tanto, los que no somos escuchados trabajaremos a partir de hoy en todas partes del mundo para presionar a los que deciden, para difundir los ideales de paz en base a la metodología de la no-violencia, para preparar el camino de los nuevos tiempos”.

Equipo Coordinador PHE