Una aberración de la prehistoria humana que se mantiene
Cada 2 de Diciembre se celebra el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, así declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En el sentido común occidental globalizado, se ha instalado la creencia que la esclavitud es un tema del pasado, un hecho que ocurrió desde milenios atrás en la historia humana y que culmina en el siglo XIX con su abolición. Así lo reflejan la mayoría de los sistemas educativos y mediáticos.
Los hechos desmienten esa convicción. Muestran que viejas formas de esclavitud subsisten actualmente. Esas formas de esclavitud son resultado de una discriminación arraigada contra los grupos más vulnerados de la sociedad, como las personas consideradas de casta inferior, los pueblos indígenas, las poblaciones refugiadas, los migrantes forzados y por sobre todo, la pobreza extrema como la raíz de todas las formas de esclavitud específicas actuales.
Algunas centurias atrás, la expansión del capitalismo a partir del siglo XVII, utilizó una red de compraventa de seres humanos entre Europa, América y África. La explotación bajo el régimen esclavista produjo un exuberante crecimiento económico, verificado en la industria textil, la naviera y el comercio internacional de manufacturas.
Se creó una cultura de maximización de las ganancias, sobre la base de un conjunto humano de trabajadores explotados cuyos amos, extendían su dominio sobre la descendencia de los esclavizados.
Capitalismo y esclavitud se entrelazan ya que el origen de uno no hubiera sido posible sin el otro. No se puede comprender cabalmente las características esenciales de las revoluciones industriales, sin conocer que fue la mano de obra que aportó el tráfico transoceánico de esclavizados, la fuerza productiva que aceleró los procesos productivos.
Los Estados modernos del siglo XIX fueron declarando la abolición de la esclavitud. Francia (1796, instaurada nuevamente en 1804, vuelta a abolirse en 1848); Inglaterra (1833); EE.UU (1865), Brasil (1888).
Haití abolió la esclavitud en 1804, este país dos siglos atrás era el primer productor mundial de azúcar (su producción equivalía a las de Cuba, Jamaica y Brasil juntas), la colonia más rica del mundo, la llamada “perla de las Antillas” producía en ese tiempo más riqueza que las 13 colonias norteamericanas juntas, representaba el 40% del mercado exterior de Francia, generaba la mitad del café mundial y la riqueza la producían casi 500.000 personas sometidas bajo la esclavitud.
En suelo Haitiano se dará la revolución que abolirá por primera vez en la historia de la humanidad, la esclavitud. Luego la revolución será sofocada en un genocidio, pero servirá de fuente de inspiración para las distintas rebeliones y luchas contra la esclavitud, el racismo y en favor del abolicionismo posteriores.
En Haití se estima que actualmente uno de cada veinte niños es esclavizado, se les denomina “restavec”. Es un sistema de trabajo infantil donde niños muy pobres, son enviados a familias ricas para ayudar en tareas domésticas, a cambio de recibir educación y una mejor calidad de vida. Lo cierto es que con frecuencia son violentados física, sexual y psíquicamente, los alimentan precariamente y no reciben la educación prometida.

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En pleno siglo XXI existe la llamada esclavitud moderna, que cambia las formas y ya no está respaldada por la ley. No permite como antaño que los esclavistas sean personas probas, que actuaban bajo el orden jurídico, que disfrutaban de un enorme prestigio y reconocimiento social como ocurría con los “empresarios” de compañías tales como la británica, Royal African Company o la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales.
La esclavitud moderna es un término que abarca situaciones de explotación a las que una persona no se puede negar o puede abandonar debido a amenazas, violencia física o coerción. Adopta varias formas que incluyen la explotación sexual, los trabajos forzados, el trabajo infantil y el matrimonio forzado.
Que los esclavistas modernos no exhiban públicamente lo que hacen no evita que millones de personas sean obligadas a trabajar en condiciones infrahumanas, bajo amenaza y castigos psicofísicos.
Según el Índice Global de Esclavitud (GSI), actualmente más de 40 millones de personas viven bajo esta condición de “esclavos modernos”.
Esta cifra incluye unos 25 millones de personas bajo trabajo forzoso y más de 15 millones de personas (99% mujeres) en matrimonio forzado.
Actualmente en el mundo hay 5,4 víctimas de la esclavitud moderna por cada 1.000 personas, a pesar del bajo porcentaje, la cifra significa que nunca en la historia hubo más personas bajo esclavitud que en el momento actual; 1 de cada 4 víctimas son niños.
Según la estimación sobre la esclavitud moderna, realizada en el año 2017 por la OIT, 16 millones de personas son explotadas, contra su voluntad en el sector privado (trabajo doméstico, industria de la construcción o agricultura) 5 millones están bajo la explotación sexual forzosa y 4 millones se encuentran en situación de trabajo forzoso impuesto por el Estado.
El trabajo forzoso afecta en forma desproporcionada a las mujeres y niñas, que representan el 99 % de las víctimas en el tráfico y explotación sexual y el 60 % en otros sectores.
En términos legales, Mauritania fue el último país en el mundo en abolir la esclavitud por ley haciéndolo en el año 1981. En los hechos actualmente en este país africano, se estima que el 1% de su población vive en estado de esclavitud. Su parlamento endureció las penas en 2007 y luego en 2014, equiparando las prácticas a un crimen contra la humanidad con 20 años de prisión, pero en los hechos el flagelo de la esclavitud continua.
Las y los humanistas afirmamos que es necesario crear conciencia de que hoy en día existe la esclavitud y que nunca hubo tantos esclavos viviendo en el planeta, más allá de que signifique poco más del 0,5% de la población total del planeta.
El Partido Humanista Internacional, denuncia las prácticas inhumanas de la esclavitud y afirma que la humanidad tiene todas las condiciones materiales para que cada persona pueda vivir liberada de la opresión y con sus necesidades básicas de tener (alimentación, vivienda, sanidad, educación, etc.) absolutamente satisfechas.
Es necesario superar esta cultura materialista dominante, que somete a grandes conjuntos humanos y que tiene expresiones tan brutales como la esclavitud moderna. Para lograr estas aspiraciones de superación de la prehistoria humana en la que aún vivimos, es necesario en el sentido más amplio, la unión de todas y todos los humanistas del mundo.


Equipo de Coordinación Internacional

Federación de Partidos Humanistas.

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