1. Empleo para todos. Ley de propiedad participada de los trabajadores.
Creemos que el trabajo es una dimensión fundamental del ser humano. Frente a la desocupación y la precarización, proponemos políticas activas para garantizar empleo pleno. Además, el trabajador debe participar de las ganancias, la dirección y la propiedad de la empresa que contribuye a sostener con su esfuerzo. La propiedad participada es el puente hacia una economía más justa y humana.
2. Salud y educación gratuitas y de calidad para todos.
La salud y la educación no son mercancías, son derechos humanos inalienables. Exigimos un sistema 100% público, universal, gratuito y de la más alta calidad tecnológica y humana. La educación debe formar seres libres y creativos, no simples engranajes del mercado laboral. La salud integral debe priorizar la prevención y el bienestar psicosocial.
3. Revisión de las privatizaciones. Banca pública sin interés.
Los sectores estratégicos (energía, transporte, comunicaciones) deben volver a ser administrados para el bien común, no para el lucro privado. Por ello exigimos una revisión total de las privatizaciones especulativas. Asimismo, es imperativa la creación de una Banca Pública Sin Interés, que otorgue créditos para la producción y el desarrollo social, extirpando la usura financiera que empobrece a las familias.
4. Democracia real: Ley de responsabilidad política y elección directa de jueces.
El sistema representativo actual está secuestrado. Proponemos una Democracia Real donde los representantes que no cumplan sus promesas electorales deban ser revocados (Ley de Responsabilidad Política). Adicionalmente, el Poder Judicial debe ser democratizado, permitiendo la elección directa de los jueces y comisarios por voto popular, para acabar con el amiguismo y la impunidad.
5. Por la Europa de los derechos humanos. Una Europa libre y solidaria.
Rechazamos la Europa de los banqueros, el control migratorio represivo y la sumisión a bloques militares. Proponemos la Europa de los Derechos Humanos, una confederación de pueblos solidarios, abiertamente desmilitarizada y pacifista. Un territorio de acogida donde la diversidad cultural sea celebrada y los derechos fundamentales se sitúen en la cúspide legal de todas las naciones que la componen.